Llegó con las rosas de un planeta
al que no le hace falta nada;
se instaló entre las fieras.Días nuevos vienen
volando de ventana en ventana.
Como en el canto del chucao,
presagios de difícil lectura
hay en los sones.
Me gustaría, siquiera por un rato,
estar en la habitación de las acústicas.
Porque brillará el viento
sobre los pinos nevados
y, ciertamente, veré el rostro
de mis hijos por el camino.
Caetano alisa las fieras
llameantes de amaranto.